Brillante acto de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia de imposición de la medalla de académico al ilmo. Sr. Don Juan Gómez Benítez.
En su discurso de investidura “El vino fino de El Puerto y la idiosincrasia Portuense”, realizó una interesante comparación entre la tipología diferencial de los vinos finos del puerto y la idiosincrasia de los portuenses.
El pasado mes de enero había sido aprobado por la Junta Directiva de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, a propuesta del Cuerpo de Académicos de la misma, el nombramiento de Juan Gómez Benítez como Académico de número de la citada Academia.
Acto de toma de posesión de Juan Gómez Benítez como Académico Numerario de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia.
Juan Gómez, nacido en El Puerto de Santa María, es doctor en Ciencias Químicas y profesor en la Universidad de Cádiz. Jubilado en 2018, fue designado profesor colaborador honorario de la Universidad de Cádiz. Enólogo. Desempeñó el cargo de director del departamento de I+D del grupo Osborne. Presidente de la Asociación Andaluza de Enólogos durante los años 2005 y 2006, pasó a ocupar, entre 2006 y 2010, la Presidencia de la Federación Española de Asociaciones de Enólogos y, entre 2008 y 2011, la Vicepresidencia de la Unión Internacional de Enólogos, antes de ostentar la Secretaría General de la misma institución durante 2011 y 2012 y presidente del patronato de la Fundación OECCA, Organismo de Evaluación de la Calidad Alimentaria del Consejo Regulador del Marco del Jerez.
El acto comenzó con las palabras de bienvenida del Presidente de la Academia, Luis Fco. Garrido Quijano, y tras leerse el acta de nombramiento hizo su entrada en la sala el nuevo Académico acompañado por otros dos académicos presentes en el acto y comenzó su discurso que se tituló “El vino fino de El Puerto y la idiosincrasia Portuense”.
Comenzó hablando de las claves del vino fino del Puerto destacando los pagos vitícolas, el clima y la crianza biológica bajo velo de levaduras del que denominó “es un vino único en el mundo”. Expuso los interesantes estudios por él realizados sobre el carácter diferenciador del vino fino del Puerto respecto de los otros finos criados en el marco del Jerez y concluyó sobre la curiosa teoría de la asociación del estilo diferencial de los finos de El Puerto con la idiosincrasia de los portuenses.
Explicó un interesante estudio que se hizo utilizando dos vinos finos elaborados con el mismo vino base y con similares tiempos de envejecimiento uno en el Puerto y el otro en Jerez, y mostró los diferentes calificativos que le dieron diferentes guías de vino y prensa especializada que calificó a los finos del Puerto como AMABLES, COMPLEJOS, DELICADOS, ELEGANTES EQUILIBRADOS, SUAVES, DE ESTRUCTURA FINA Y CUERPO LIGERO. Frente a los calificativos dados al fino criado en Jerez que eran: CONCENTRADO, INTENSO, PODEROSO, PERSISTENTE, PROFUNDO, PUNZANTE, DE ESTRUCTURA DENSA Y CUERPO POTENTE.
De ahí asocia esas características del vino del Puerto con las de la idiosincrasia típica del portuense que en cuanto a virtudes sería el de: ABIERTOS, ACOGEDORES, AMABLES, AMIGABLES, CORTESES, DIPLOMÁTICOS, EMPÁTICOS, EXTROVERTIDOS Y SOCIABLES…..Y en cuanto a defectos serían los de: CONFORMISTA, INCONSTANTE, INDOLENTE, DETRACTOR DE SU CIUDAD, FALTO DE AMBICIÓN, INDECISO, MODESTO, PASIVO Y SUPERFICIAL.
A este discurso respondió en nombre del Cuerpo de Académicos el Académico Antonio Leal Jiménez que resaltó la trayectoria profesional y humana de Juan Gómez y disertó sobre la cuestión del vino fino del Puerto, sobre la importancia que la Academia tiene en la Ciudad y sobre esa incorporación del nuevo miembro y reivindicó la creación del Museo del Vino fino que la Asociación Betilo, (a la que pertenecen ambos Académicos) viene proponiendo desde hace tiempo.
El acto terminó con unas breves palabras del Presidente de la Academia en la que enlazando con el carácter de los portuenses del discurso del nuevo Académico desarrolló su teoría sobre la ciudad vivida desde los años sesenta y las causas del progresivo deterioro de la misma, concluyendo con un exhorto a las autoridades presentes a que no dejen de luchar por defender la historia de esta ciudad en la que parece que comienza a verse el resurgir de la misma.
Tras la ceremonia los asistentes pudieron disfrutar de una copa de vino en la bodega del Castillo que se desarrolló en un ambiente distendido y amistoso.






