Historia de la Academia
La Academia de Bellas Artes Santa Cecilia y la ciudad de El Puerto de Santa María tienen una historia común y paralela. Pocas instituciones se han enraizado tanto en su ciudad como esta centenaria fundación. La Academia, lo iremos desgranando a través de esta escueta visión histórica, es parte de El Puerto y uno de sus símbolos más apreciados y característicos, porque, lejos de ser una organización elitista, surge para y por las gentes de este rincón de la Bahía gaditana, lo que la convertirá en la Institución más querida y respetada de la ciudad.
En el año 2003 el Excelentísimo Ayuntamiento de El Puerto le concedió la Medalla de la Ciudad, premiando la labor realizada por la misma en pro de la cultura y el fomento de las Bellas Artes. Los portuenses nos sentimos herederos de un rico patrimonio cultural y social que estamos obligados a mantener y ampliar.
Acto de concesión de la Medalla de Oro de la ciudad.
Esta escueta visión de la historia de la Academia está basada en sus Libros de Actas, el Libro de Firmas, la colección fotográfica, los datos aportados por la Revista Portuense, Cruzados y otros periódicos locales y nacionales y, sobre todo, en la memoria de todas aquellas personas que escribieron o contaron sus experiencias.
Ser conscientes de nuestro bagaje histórico no nos da carta blanca para el futuro. Al contrario, nos plantea un reto constante para seguir mejorando, siempre al servicio de nuestra ciudad, de sus necesidades, y las circunstancias actuales. Modernizar la Academia, el reto del nuevo siglo, se tiene que hacer partiendo de nuestra Historia, que es la de El Puerto, porque conocer nuestro pasado no nos impide cometer errores, pero si nos ayuda a comprender el presente.
Los inicios: 1900-1911. Calle Larga nº 60.
“Después de mucho tiempo sintiendo el deseo de fundar un centro para la enseñanza artística, gratuita, tuve la dicha de formar una sociedad en el año de 1900, gracias a la complacencia de los buenos amigos amantes de la cultura y contando con la colaboración, desinteresada, de los profesores, experimenté la mayor de las alegrías de mi vida el día 1o de Enero del año 1901 con la inauguración en la noche del mismo, de esta Academia, cuyo acto fue presidido por el entonces Alcalde de esta ciudad del Puerto de Santa María, Sr. Marqués del Castillo de San Felipe.
José Luis García Ruiz.”
Primera hoja del libro de firmas de la Academia:
El 8 de diciembre de 1900 se reúnen un grupo de amigos en torno a una idea lanzada por otro ilustre portuense, Federico Rubio y Gali: constituir una Academia de las Bellas Artes. El gran motor de la idea ha sido Don José Luis García Ruiz, secretario del Ayuntamiento.
En el salón de actos del Ayuntamiento se procede a nombrar Junta Directiva tal como especifica el Reglamento que en el 11 de noviembre del mismo año se ha redactado. En él se manifiesta que “el objeto de la Academia es la enseñanza gratuita de la Música, la Pintura, el Modelado, Vaciado y Grabado”.
La primera junta directiva estaba compuesta por:
- Presidente: Don Alfonso Sancho Mateos.
- Vicepresidente: Don Alfredo Felices Jareda.
- Tesorero: Señor Conde de Osborne.
- Secretario: Don Antonio Peñasco Bueno.
- Vocales: Don Ramón Arvilla y Colóm, don José Luis García Ruiz, don José Luis de la Cuesta y Aldaz, y don Pedro Hernández Carrera.
Primera hoja del libro número 1 de actas. 8 de diciembre de 1900.
Los profesores de la academia junto a un grupo de alumnos. Curso 1901-02.
La primera sede estaría situada en la calle Larga 60. Entre las primeras compras están dos pianos, uno para estudio y otro para conciertos.
Antes de haberse constituido oficialmente, la Academia ya contaba con socios: veinte pagaban 5 pesetas (socios protectores), y treinta y cinco, 2,50 (socios de número), tal como especificaba el Reglamento.
El 1 de enero de 1901 tuvo lugar en la sede la segunda reunión de la Junta, a la que asistieron las autoridades de la ciudad, los socios y otros invitados.
El Reglamento interno, detallista y previsor, no admitía menores de 8 años, y para las clases de dibujo, vaciado y modelado, la edad mínima era de 12 años.
Los derechos de matrícula para solfeo y dibujo elemental eran 10 céntimos de peseta que se cobran “por razón del sello móvil”. Para el resto de las clases la matrícula ascendía a 2,50 pesetas. Era lo único que se pagaba a lo largo del curso, y no parece que fuera una cantidad excesiva.
Los alumnos habían de tener una mínima instrucción: leer, escribir y aritmética básica, que debían demostrar en un examen de ingreso. Para acceder a cursos superiores, los profesores debían examinar al aspirante.
El horario de clases era diario de 19:00 a 21:00 horas. Y las asignaturas: modelado y vaciado; dibujo al natural; de adorno y anatómico; de figura y paisaje; lineal; aritmética y geometría; perspectiva; de lo antiguo y ropaje; colorido y composición; anatomía pictórica; Historia Universal; Historia de España; Historia del arte; armas e indumentaria.
El 15 de enero de 1901 comienza el curso académico con 100 alumnos matriculados.
Desde los primeros momentos se hace frente a las necesidades económicas de forma imaginativa: sorteo de un cuadro donado por el profesor de pintura sr. Figal, haciendo una función teatral y sosteniéndose con aportaciones de destacados patrocinadores, como los sres. Moreno de Mora, el Cardenal Spínola o el Dr. Federico Rubio.
En un principio las clases estaban reservadas exclusivamente a niños, pero el reglamento prevé la matriculación de niñas cuando la sociedad lo necesitara, y sólo un año más tarde, en el curso 1901-02 la Junta aprueba que se admita a señoritas en las asignaturas de Dibujo y Música, además de Corte y confección y bordados, en especial los bordados en blanco, que tenían ya fama de ser excepcionales en El Puerto. Pero lejos de entender que la mujer estaba recluida a un ámbito de enseñanza menor, en 1913 se abren estudios para hacer los exámenes de ingreso a Magisterio.
Alumnas del taller de bordados.
Era así, un centro educativo muy moderno, pues era mixto, gratuito y con un planteamiento muy abierto con respecto a las materias impartidas, que, como veremos, irán cambiando con los tiempos.
En sólo cinco años se convirtió en el “Centro docente con más categoría existente en el Puerto” y en esta fecha, 1905 el Ayuntamiento requiere de su colaboración para organizar los actos de celebración del III Centenario del Quijote. Esta es una faceta, la colaboración con el Ayuntamiento, de la que la Academia siempre ha estado muy orgullosa, desde la organización, como más adelante veremos de actos importantes, o para, sencillamente escoger el color con que se pintarían los barrotes de la Plaza de Toros.
Es importante resaltar el espíritu abierto de la Institución, que lejos de mostrarse elitista (no cabe duda de que los fundadores eran señores pertenecientes a las clases más privilegiadas del Puerto), comparte sus intereses con todos los ciudadanos, así el primer gran acto que organiza, el III Centenario del Quijote, invita especialmente a participar a sociedades de recreo y obreras”.
Además de impartir enseñanza, la Academia se dedica a celebrar conciertos, conferencias, certámenes literarios y poéticos, por lo que la ciudad acoge de muy buen grado la Institución.
En esta primera etapa son nombrados Socios de Honor los diputados a Cortes señores D. Federico Laviña Laviña y D. Juan G. Pemán Medina, en reconocimiento por sus gestiones en pro de la Academia.
En 1910, comienzan a darse los primeros pasos para el traslado a una nueva sede, el antiguo convento de Santo Domingo, y comienzan las obras de reforma del edificio, donde la Academia se mantuvo por espacio de más de medio siglo.
La consolidación: 1911-1956. Calle Santo Domingo nº 27.
El 12 de febrero de 1911 tiene lugar la inauguración de la nueva sede cedida por el Ayuntamiento. Fue un acto solemne que contó con la asistencia de autoridades, junta directiva, socios, profesores, alumnos y mucho público.
Eran unas instalaciones muy amplias que hicieron posible aumentar el número de clases y contar con un espectacular salón de actos y claustro para actividades. Se compran un tercer piano, máquinas de marquetería, punto, un torno, etc…
Patio del antiguo convento de Santo Domingo, segunda sede de la Academia, hoy Instituto.
En 1911, tras una serie de gestiones de Don Dioniso Pérez, la Academia recibió en depósito seis cuadros procedentes del Museo de Arte Moderno (actualmente Museo del Prado). Eran obras ganadoras de segundos premios en certámenes nacionales. El Museo donó 300 pesetas para gastos de embalajes y 50 para asegurar las obras. Inspeccionadas anualmente por técnicos del Museo, siguen estando expuestas en la sede.
Dos de los cuadros cedidos por el Museo del Prado.
Izquierda: Huérfanos o Pastorcitos.1906. Óleo sobre lienzo, 205 x 330 cm. Andrade y Blázquez, Ángel
Derecha: Inocencia.1899. Óleo sobre lienzo, 92 x 157 cm. Sáenz Sáenz, Pedro
En 1912 se convoca el primero, de los muchos posteriores, Concurso Artístico, Literario y Musical, que terminaban con una velada artística en la que se hacía la entrega de premios.
Entrega de premios de fin de curso. 1944.
Los conciertos en el patio fueron constantes, muchos de piano y de un alto nivel a tenor de los artistas: los pianistas Manuel Doral y Ricardo Sánchez (1911), concierto a dos pianos por las famosas concertistas Agustina y Josefina Palavaccini, (1952), concierto de piano de Jacinto Enrique Matute, “Premio Joaquín Turina” (1953), concierto de piano a cargo del eminente artista Antonio Lucas-Moreno, catedrático del Real Conservatorio de Madrid (1955), José Cubiles, pianista gaditano (1956).
Concierto de piano en el patio de la Academia. 1960.
Contaba ya la Academia con un prestigio merecido, y, como cualquier entidad de estas características necesitaba fondos pues no bastaban con las aportaciones de los socios. Además de la ayuda del Ayuntamiento (que algunos años fallaba por falta de liquidez), recibía la Institución ayudas por parte de organismos oficiales, así en los Libros de Actas encontramos detallados las donaciones del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, de Fomento, y hasta del Ministerio de Marina.
Con motivo de la celebración de las fiestas de la Coronación de Ntra. Sra. De los Milagros, el 5 de septiembre de 1916, la Academia organiza un acto literario que fue presidido por el Cardenal Arzobispo de Sevilla D. Enrique Almaraz.
El 3 de agosto de 1917 la Academia nombra Presidenta de Honor a Doña Micaela Aramburu, reconociendo con ello no solo la colaboración prestada a la Institución, sino su dedicación a nuestra ciudad. Unos años después, en 1928, el honor recaerá en otro portuense Elias Ahuja, también destacado filántropo. En 1955 lo serán D. Luis Caballero Noguera, alcalde de la Ciudad y Diputado Provincial y D. José María Pastor Moreno.
En 1927 se cumplía el centenario del nacimiento de un destacado portuense y muy relacionado con la Academia, el doctor Federico Rubio. Se organiza un acto al que asistieron D. José María Pemán, el doctor Alcina (Facultad de Medicina de Cádiz), D. José León de Carranza (Ayuntamiento de Cádiz), el doctor Royo (Facultad de Medicina de Sevilla), autoridades y mucho público.
Y no sólo se rendía homenaje a hombres ilustres; la Academia, en 1931 organiza un acto a la Vejez del marino, presta sus locales para un mitin del partido republicano-socialista, celebra los actos del III aniversario de la Proclamación de la República, y vive estos años convulsos de España sin dejar de ser lugar de encuentro de la cultura.
Los alumnos de la Academia de Bellas Artes en 1951.
- Pintura: “El niño del recovero”, de Juan Padilla.
- Literatura: “Trovero”, de José Luís Tejada.
- Música: “Feria del Puerto”, pasodoble del Maestro Escobar.
Salón de actos de la Academia. Exposición del Cincuentenario.
Desde 1952 a 1977, en unos muy difíciles años, la Academia se embarcó en la organización de la Cabalgata de Reyes Magos. Desde 1930 había colaborado con el Ayuntamiento construyendo una de las carrozas. Fueron años en los que el desfile alegraba a los más pequeños, y, después, se repartían obsequios en los centros asistenciales y entre las familias más necesitadas. Para conseguir todo esto se organizaban rifas, festivales musicales, taurinos, deportivos, teatrales, cualquier idea era buena para conseguir los medios necesarios para llevar ilusión a los menos favorecidos de la ciudad.
SS.MM. los Reyes Magos. 1952.
Con el paso de los años, los alumnos de la Academia comenzaron a destacar en muchos ámbitos, así, y, entre otros muchos, fueron alumnos de la Academia: Enrique Ochoa, Juan Lara, Manolo Prieto, Rafael Alberti, Javier Tejada, Francisco Hohenleitter, Juan Miguel y Pepe Sánchez, “Serny”; y por supuesto, gracias a la colaboración desinteresada de muchos profesores, entre los que destacamos al compositor Javier Caballero, los pintores Juan Lara y Juan Botaro, Virginia Hernández, Ricardo Alcón, Ramón Zarco, y tantos otros a los que la Academia debe su prestigio.
Entre conferenciantes e ilustres visitantes cabe destacar a D, Dionisio Pérez (Diputado a Cortes), D. Pío Baroja (escritor), D. Santiago Alba ( Ministro de Instrucción Pública), los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero (escritores), D. Miguel Villanueva( Ministro de Fomento), los Marqueses de Comillas, la actriz Rosario del Pino, D. Francisco Cambó ( entonces Diputado, después varias veces Ministro), S.A.S. la Infanta María Luisa de Orleans, D. José María Pemán (político y escritor), D. Miguel Primo de Rivera ( Presidente del Consejo de Ministros), los diputados señores Roma y Muñoz Martínez, D. Juan Gavala ( Director General de Minas), D. Juan Bohórquez, los condes de Bejar, D. Manuel Prieto (pintor y antiguo alumno), Sr. Ruiz Jiménez ( Ministro de Instrucción Pública), Sr. Rodríguez de Valcárcel ( Director General de Enseñanza Laboral, antiguo gobernador civil de la provincia y presidente de honor de la Academia), …
En estos años vuelve el Ayuntamiento a solicitar la participación de la Academia para conmemorar el aniversario de los 75 años de la construcción de la Plaza de Toros. El catálogo fue realizado por Juan Lara, realizándose la exposición en la sede de la Academia. Gran número de documentos y cartelería fueron expuestos y contemplados por el numeroso público que acudió.
La colección pictórica de la Academia se va agrandando poco a poco con una serie de donaciones que van engrosando los fondos, muy interesantes, de la Institución. En 1947 el pintor Juan Lara dona dos óleos; en 1949 fue Enrique Ochoa quien trae a su ciudad 14 lienzos que quedan depositados en la Academia.
«Cosmopolita», óleo sobre lienzo, 155 x 165 cm. Obra de Enrique Ochoa
El teatro fue siempre interés de la Institución. Desde los primeros años se acogieron a grupos de aficionados amantes de la escena. Se prepararon zarzuelas como Agua, azucarillos y aguardiente, o La canción del olvido, junto con adaptaciones teatrales del admirado portuense Don Pedro Muñoz Seca, del que se representan una gran parte de su repertorio: La venganza de don Mendo, El Rey Negro, El Verdugo de Sevilla, Un drama de Calderón, La Oca, La tela, La voz de su amo, …
También encontramos estrenos como la obra “El águila y el gorrión”, de Augusto Haupold Gay, un poeta también portuense.
El más estable de los grupos fue el llamado Grupo de Teatro de la Academia de Bellas Artes, contando entre sus directores a J. Luis Hernández, Rafael Tardío y Paco Teja.
Representación de La Venganza de Don Mendo. 1964.
En 1953 la Academia se tiene que acomodar a una nueva situación: el edificio que ocupaba hasta ese momento tendrá que ser compartido con el recién creado Instituto Laboral. Comienza a hablarse de la conveniencia de buscar una nueva sede, y el Ayuntamiento consigue del gobierno la cantidad de 150.000 pesetas para la adquisición de la finca colindante al antiguo convento de Santo Domingo. La Academia de Bellas Artes se traslada unos metros.
Un inciso: 1956-1973. Calle Santo Domingo nº 29.
El 9 de abril de 1956 y después de las obras de adaptación se bendecía la nueva sede de la Academia situada en la calle Santo Domingo nº 29, donde se reanudarán las clases interrumpidas por las referidas obras. El edificio era bastante más pequeño, por lo que para los conciertos y exposiciones se seguía utilizando el patio de la anterior sede, ahora Instituto Laboral.
También la Academia se involucra en otras cuestiones que afectan al Puerto. En 1965 se tiene noticia de que el Ayuntamiento tiene previsto construir un edificio en el recinto de la plaza del Polvorista que destinaría a Casa Sindical. La Academia se posiciona inmediatamente en contra de destruir la plaza y eleva un escrito al Alcalde, además de hacer pública esta opinión en los medios de comunicación. Es evidente que tenía peso entre la sociedad portuense, ya que el Ayuntamiento dará marcha atrás con este proyecto.
Siguen manteniéndose las actividades docentes, las exposiciones a final de curso, los conciertos (uno o dos al año), las obras de teatro para patrocinar la cabalgata de Reyes Magos, concursos literarios y pictóricos, etc., aunque las instalaciones, el espacio, no es suficiente, y poco a poco el edificio comienza a deteriorarse.
En 1971, ante la precaria situación del edificio, el Ayuntamiento adquiere un nuevo inmueble para sede de la Academia. Situado en la plaza del Polvorista nº 3, no llegará nunca a utilizarse, pues poco tiempo después de su compra queda sin uso uno de los grandes palacio de El Puerto, el de la Marquesa de la Candia, en la calle doctor Palou (Pagador) nº 1, prácticamente en la plaza de la Iglesia, y el Ayuntamiento propone a los propietarios la permuta de los edificios.
A los miembros de la Junta Directiva les pareció muy oportuna la permuta, pues se lograban varios objetivos: primero, “conservar para la ciudad tan noble e importante edificio, evitar la demolición y consiguiente pérdida de la fachada, de tan acusados caracteres portuenses y que tanto ennoblece el conjunto arquitectónico de la Plaza de España donde está enclavada, y, para la Academia el poder establecerse en un edificio de noble arquitectura, magníficamente situado y con suficiente capacidad para el desarrollo de sus actividades artísticas-docentes”.
El palacio de la Marquesa de la Candia es un edificio del siglo XVIII de estilo barroco final. Está incluido en listado de inmuebles protegidos del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía. El edificio primitivo ocupaba los números 1 y 3 de la calle, pero hacia 1828 se segregan convirtiéndose en dos casas separadas. En 1920 es adquirida por D. Tomás Osborne y posteriormente heredada por su hija Elisa Osborne Vázquez, casada con Antonio Cólogan Zulueta, Marqués de la Candia.
De tres plantas, rematada la cornisa por pináculos, la característica más destacada de su decorada fachada es su balcón que la recorre de punta a punta, muy exento, muy diáfano y muy valiente. El interior gira entorno a un pequeño patio de esbeltas columnas que sostienen arcos en tres de sus lados quedando una parte ciega. Una escalera distinguida nos conduce a un piso noble muy luminoso con grandes salones de altísimos techos.
Sede actual de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia. Calle Pagador número 1.
El 22 de noviembre de 1971 se inician los trámites de permuta entre los propietarios y el Ayuntamiento. El 28 de febrero de 1973 un acuerdo del pleno del Ayuntamiento reconoce la cesión gratuita a la Academia. El 30 de marzo se firma el acuerdo de cesión entre el Alcalde, D. Fernando Terry y el Presidente, D. Eligio Pastor. Las cláusulas tienen en cuenta los fines de la institución (enseñanza de las Bellas Artes) y comprometen a la Academia a no destinar el edificio a otro fin que el señalado.
Crisis y modernización, 1973. Calle Pagador nº 1.
Tras las obras de reforma y adaptación, en 1973 se traslada la sede de la Academia a su ubicación actual.
En 1975 se hizo un homenaje a Don Juan Lara, uno de los más destacados pintores surgidos de la Academia y se descubrió un mosaico con su nombre en la que sería desde ese momento el aula de pintura “JUAN LARA”.
Juan Lara Izquierdo, alumno, profesor y académico. Reconocido pintor portuense.
Por supuesto, continúan las actividades docentes, pero, una grave crisis económica hace que la Academia deje de organizar conciertos y todas aquellas actividades para las que se necesitaba aporte económico. Los problemas son tan agobiantes, que se plantea el cierre de la Academia el curso 1975-76. Sin embargo, y con muy poca actividad, la Academia sigue abierta estos años críticos, gracias a las exposiciones y conciertos de alumnos y las obras de teatro. Ni siquiera pudo seguir organizando la cabalgata de Reyes Magos que pasó a ser llevada directamente por el Ayuntamiento desde 1975.
A partir de 1981 vuelve la actividad: ese año d. Luis Suárez Ávila dio la lección inaugural del curso siendo el título de la misma “Francisco Lameyer, pintor, dibujante y grabador portuense”. En los actos conmemorativos de la festividad de Santa Cecilia, d. Juan Ignacio Varela, imparte una conferencia sobre “La Academia y su vinculación histórica al Puerto de Santa María”; en enero se ofreció un concierto de Orfeón Portuense; y en diciembre una exposición de 39 obras, óleos y acuarelas, del pintor y profesor de la Academia d. Luís Ortega. Parecía que la Academia recobraba su ímpetu de siempre.
Con el devenir del tiempo, la Academia se adecúa al momento.
Alumnos de dibujo del curso 1973-74.
Alumna de piano del curso 1982-83.
Ya muy arraigada en la sociedad portuense, se le veía no obstante, como escuela-taller. Le faltaba el concepto de lugar de encuentro del arte y la expresión. Así, se intenta que la Academia, además de ser lo que venía siendo, se convirtiera en espacio libre para pensadores, de dentro y fuera de El Puerto, y se consolidase como elemento fundamental en el desarrollo cultural de la ciudad.
A partir de 1984 la Academia impulsa la creación de un Cuerpo de Académicos, formado por personalidades de distintos ámbitos de las Artes y las Ciencias para, sin desatender las actividades docentes, conferir un carácter más académico a la institución. Fueron los primeros académicos, entre otros, Rafael Alberti, José Luis Tejada, Juan Lara, y a ellos le siguieron Joaquín Solís Muñoz-Seca, Enrique García Maiquez, Rafael Manzano, Alfonso Ussía, Javier Rubial, Luis Suárez, Alfonso Pérez Moreno, Javier Maldonado, Juan José Iglesias, José Luís Alonso de Santos, Vicente Crespo, Ángel Salvatierra, Carmen Garrido, Manuel González, Francisco González de Posada, Inmaculada Moreno, Antonio Leal, José Luis García Ruiz, Ma Ángeles Frende, Juan Gómez Fernández, Luís del Olmo, Hernán Cortés, entre otros. Es un grupo muy importante de grandes personalidades del mundo de la cultura, pero también de la medicina, la docencia universitaria, la tecnología, y, en resumen, del mundo de hoy.
El acto de la concesión a Rafael Alberti del título de Académico fue seguido por numeroso público.
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Toma de posesión como Académico correspondiente de don Hernán Cortés.
Toma de posesión de don Luis del Olmo.
En el capítulo de Socios de Honor, aceptaron tal distinción, entre otros, S.A.R. Don Juan de Borbón.
S.A.R. Don Juan de Borbón recibiendo el título de Socio de Honor.
Nuestro presente compagina la docencia con numerosas actividades, entre las que destacan los concursos de dibujo y pintura, con participación de artistas de toda España, la publicación de una revista cuatrimestral “Pliegos de la Academia” y otras obras de interés (sólo en los últimos años se han publicado más de 10 obras y casi medio centenar de catálogos de exposiciones).
Certamen Flores de Primavera. 107 obras presentadas. Julio 2007.
Y conciertos, representaciones teatrales, restauración de cuadros pertenecientes a la Basílica Menor de nuestra ciudad, exposición de belenes hispanoamericanos, homenajes, certamen provincial de bandas de música, y la celebración, desde hace veintidós años de un ciclo que llamamos “Martes de la Academia” de conferencias y conciertos que se desarrolla durante los meses de julio y agosto, y que es una de nuestras actividades más atractivas por la calidad de las personas que nos visitan.
Conferencia del ciclo “Martes del la Academia”. Julio 2006.
Conferencia de don Luis Goytisolo.
Conferencia de don José Luis Alonso de Santos.
Lectura continuada de El Quijote.
Entre el 22 de noviembre y el 8 de diciembre de 2003 la exposición del Centenario de la Academia, al que llamamos “Un siglo de actividad e Historia” reunió la documentación generada por la Institución, cuadros, fotografías y recuerdos de cien años de Historia de El Puerto de Santa María, que es la Historia de la Academia de las Bellas Artes Santa Cecilia.
Traslado de un cuadro de la Basílica Menor de El Puerto para su restauración.
La Academia se enfrenta hoy día al reto de la modernización y de la consolidación del Cuerpo de Académicos con la entrada constante de diversas personalidades del mundo científico, literario y artístico. La labor realizada por los académicos queda reflejada en los ciclos de conferencias, exposiciones y todo tipo de actuaciones relacionadas con las bellas artes.
Alumna en una clase de acuarela.
El grupo de teatro de la Academia representando “Una de pestiños”.
Acuarela. Obra perteneciente a los fondos de la Academia.
Queda, pues, pendiente el paso para su reconocimiento oficial por las instituciones académicas regionales y nacionales para ver culminados unos años de trabajo y de esfuerzo por la cultura y la difusión de la misma. En palabras de nuestro actual presidente, don Luis Garrido Quijano “queremos que la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia desborde cultura por la ciudad”.
Toma de posesión del último académico, Ilmo. Sr. Sánchez-Saus acompañado por el cuerpo de académicos y el presidente de la Academia don Luis Garrido Quijano.
La Academia de Bellas Artes Santa Cecilia y la ciudad de El Puerto de Santa María tienen una historia común y paralela. Pocas instituciones se han enraizado tanto en su ciudad como esta centenaria fundación. La Academia, lo iremos desgranando a través de esta escueta visión histórica, es parte de El Puerto y uno de sus símbolos más apreciados y característicos, porque, lejos de ser una organización elitista, surge para y por las gentes de este rincón de la Bahía gaditana, lo que la convertirá en la Institución más querida y respetada de la ciudad.
En el año 2003 el Excelentísimo Ayuntamiento de El Puerto le concedió la Medalla de la Ciudad, premiando la labor realizada por la misma en pro de la cultura y el fomento de las Bellas Artes. Los portuenses nos sentimos herederos de un rico patrimonio cultural y social que estamos obligados a mantener y ampliar.
Acto de concesión de la Medalla de Oro de la ciudad.
Esta escueta visión de la historia de la Academia está basada en sus Libros de Actas, el Libro de Firmas, la colección fotográfica, los datos aportados por la Revista Portuense, Cruzados y otros periódicos locales y nacionales y, sobre todo, en la memoria de todas aquellas personas que escribieron o contaron sus experiencias.
Ser conscientes de nuestro bagaje histórico no nos da carta blanca para el futuro. Al contrario, nos plantea un reto constante para seguir mejorando, siempre al servicio de nuestra ciudad, de sus necesidades, y las circunstancias actuales. Modernizar la Academia, el reto del nuevo siglo, se tiene que hacer partiendo de nuestra Historia, que es la de El Puerto, porque conocer nuestro pasado no nos impide cometer errores, pero si nos ayuda a comprender el presente.
Los inicios: 1900-1911. C/ Larga nº 60.
“Después de mucho tiempo sintiendo el deseo de fundar un centro para la enseñanza artística, gratuita, tuve la dicha de formar una sociedad en el año de 1900, gracias a la complacencia de los buenos amigos amantes de la cultura y contando con la colaboración, desinteresada, de los profesores, experimenté la mayor de las alegrías de mi vida el día 1o de Enero del año 1901 con la inauguración en la noche del mismo, de esta Academia, cuyo acto fue presidido por el entonces Alcalde de esta ciudad del Puerto de Santa María, Sr. Marqués del Castillo de San Felipe.
José Luis García Ruiz.”
Primera hoja del libro de firmas de la Academia:
El 8 de diciembre de 1900 se reúnen un grupo de amigos en torno a una idea lanzada por otro ilustre portuense, Federico Rubio y Gali: constituir una Academia de las Bellas Artes. El gran motor de la idea ha sido Don José Luis García Ruiz, secretario del Ayuntamiento.
En el salón de actos del Ayuntamiento se procede a nombrar Junta Directiva tal como especifica el Reglamento que en el 11 de noviembre del mismo año se ha redactado. En él se manifiesta que “el objeto de la Academia es la enseñanza gratuita de la Música, la Pintura, el Modelado, Vaciado y Grabado”.
La primera junta directiva estaba compuesta por:
- Presidente: Don Alfonso Sancho Mateos.
- Vicepresidente: Don Alfredo Felices Jareda.
- Tesorero: Señor Conde de Osborne.
- Secretario: Don Antonio Peñasco Bueno.
- Vocales: Don Ramón Arvilla y Colóm, don José Luis García Ruiz, don José Luis de la Cuesta y Aldaz, y don Pedro Hernández Carrera.
Primera hoja del libro número 1 de actas. 8 de diciembre de 1900.
Los profesores de la academia junto a un grupo de alumnos. Curso 1901-02.
La primera sede estaría situada en la calle Larga 60. Entre las primeras compras están dos pianos, uno para estudio y otro para conciertos.
Antes de haberse constituido oficialmente, la Academia ya contaba con socios: veinte pagaban 5 pesetas (socios protectores), y treinta y cinco, 2,50 (socios de número), tal como especificaba el Reglamento.
El 1 de enero de 1901 tuvo lugar en la sede la segunda reunión de la Junta, a la que asistieron las autoridades de la ciudad, los socios y otros invitados.
El Reglamento interno, detallista y previsor, no admitía menores de 8 años, y para las clases de dibujo, vaciado y modelado, la edad mínima era de 12 años.
Los derechos de matrícula para solfeo y dibujo elemental eran 10 céntimos de peseta que se cobran “por razón del sello móvil”. Para el resto de las clases la matrícula ascendía a 2,50 pesetas. Era lo único que se pagaba a lo largo del curso, y no parece que fuera una cantidad excesiva.
Los alumnos habían de tener una mínima instrucción: leer, escribir y aritmética básica, que debían demostrar en un examen de ingreso. Para acceder a cursos superiores, los profesores debían examinar al aspirante.
El horario de clases era diario de 19:00 a 21:00 horas. Y las asignaturas: modelado y vaciado; dibujo al natural; de adorno y anatómico; de figura y paisaje; lineal; aritmética y geometría; perspectiva; de lo antiguo y ropaje; colorido y composición; anatomía pictórica; Historia Universal; Historia de España; Historia del arte; armas e indumentaria.
El 15 de enero de 1901 comienza el curso académico con 100 alumnos matriculados.
Desde los primeros momentos se hace frente a las necesidades económicas de forma imaginativa: sorteo de un cuadro donado por el profesor de pintura sr. Figal, haciendo una función teatral y sosteniéndose con aportaciones de destacados patrocinadores, como los sres. Moreno de Mora, el Cardenal Spínola o el Dr. Federico Rubio.
En un principio las clases estaban reservadas exclusivamente a niños, pero el reglamento prevé la matriculación de niñas cuando la sociedad lo necesitara, y sólo un año más tarde, en el curso 1901-02 la Junta aprueba que se admita a señoritas en las asignaturas de Dibujo y Música, además de Corte y confección y bordados, en especial los bordados en blanco, que tenían ya fama de ser excepcionales en El Puerto. Pero lejos de entender que la mujer estaba recluida a un ámbito de enseñanza menor, en 1913 se abren estudios para hacer los exámenes de ingreso a Magisterio.
Alumnas del taller de bordados.
Era así, un centro educativo muy moderno, pues era mixto, gratuito y con un planteamiento muy abierto con respecto a las materias impartidas, que, como veremos, irán cambiando con los tiempos.
En sólo cinco años se convirtió en el “Centro docente con más categoría existente en el Puerto” y en esta fecha, 1905 el Ayuntamiento requiere de su colaboración para organizar los actos de celebración del III Centenario del Quijote. Esta es una faceta, la colaboración con el Ayuntamiento, de la que la Academia siempre ha estado muy orgullosa, desde la organización, como más adelante veremos de actos importantes, o para, sencillamente escoger el color con que se pintarían los barrotes de la Plaza de Toros.
Es importante resaltar el espíritu abierto de la Institución, que lejos de mostrarse elitista (no cabe duda de que los fundadores eran señores pertenecientes a las clases más privilegiadas del Puerto), comparte sus intereses con todos los ciudadanos, así el primer gran acto que organiza, el III Centenario del Quijote, invita especialmente a participar a sociedades de recreo y obreras”.
Además de impartir enseñanza, la Academia se dedica a celebrar conciertos, conferencias, certámenes literarios y poéticos, por lo que la ciudad acoge de muy buen grado la Institución.
En esta primera etapa son nombrados Socios de Honor los diputados a Cortes señores D. Federico Laviña Laviña y D. Juan G. Pemán Medina, en reconocimiento por sus gestiones en pro de la Academia.
En 1910, comienzan a darse los primeros pasos para el traslado a una nueva sede, el antiguo convento de Santo Domingo, y comienzan las obras de reforma del edificio, donde la Academia se mantuvo por espacio de más de medio siglo.
La consolidación: 1911-1956. C/ Santo Domingo nº 27.
El 12 de febrero de 1911 tiene lugar la inauguración de la nueva sede cedida por el Ayuntamiento. Fue un acto solemne que contó con la asistencia de autoridades, junta directiva, socios, profesores, alumnos y mucho público.
Eran unas instalaciones muy amplias que hicieron posible aumentar el número de clases y contar con un espectacular salón de actos y claustro para actividades. Se compran un tercer piano, máquinas de marquetería, punto, un torno, etc…
Patio del antiguo convento de Santo Domingo, segunda sede de la Academia, hoy Instituto.
En 1911, tras una serie de gestiones de Don Dioniso Pérez, la Academia recibió en depósito seis cuadros procedentes del Museo de Arte Moderno (actualmente Museo del Prado). Eran obras ganadoras de segundos premios en certámenes nacionales. El Museo donó 300 pesetas para gastos de embalajes y 50 para asegurar las obras. Inspeccionadas anualmente por técnicos del Museo, siguen estando expuestas en la sede.
Dos de los cuadros cedidos por el Museo del Prado.
Izquierda: Huérfanos o Pastorcitos.1906. Óleo sobre lienzo, 205 x 330 cm. Andrade y Blázquez, Ángel
Derecha: Inocencia.1899. Óleo sobre lienzo, 92 x 157 cm. Sáenz Sáenz, Pedro
En 1912 se convoca el primero, de los muchos posteriores, Concurso Artístico, Literario y Musical, que terminaban con una velada artística en la que se hacía la entrega de premios.
Entrega de premios de fin de curso. 1944.
Los conciertos en el patio fueron constantes, muchos de piano y de un alto nivel a tenor de los artistas: los pianistas Manuel Doral y Ricardo Sánchez (1911), concierto a dos pianos por las famosas concertistas Agustina y Josefina Palavaccini, (1952), concierto de piano de Jacinto Enrique Matute, “Premio Joaquín Turina” (1953), concierto de piano a cargo del eminente artista Antonio Lucas-Moreno, catedrático del Real Conservatorio de Madrid (1955), José Cubiles, pianista gaditano (1956).
Concierto de piano en el patio de la Academia. 1960.
Contaba ya la Academia con un prestigio merecido, y, como cualquier entidad de estas características necesitaba fondos pues no bastaban con las aportaciones de los socios. Además de la ayuda del Ayuntamiento (que algunos años fallaba por falta de liquidez), recibía la Institución ayudas por parte de organismos oficiales, así en los Libros de Actas encontramos detallados las donaciones del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, de Fomento, y hasta del Ministerio de Marina.
Con motivo de la celebración de las fiestas de la Coronación de Ntra. Sra. De los Milagros, el 5 de septiembre de 1916, la Academia organiza un acto literario que fue presidido por el Cardenal Arzobispo de Sevilla D. Enrique Almaraz.
El 3 de agosto de 1917 la Academia nombra Presidenta de Honor a Doña Micaela Aramburu, reconociendo con ello no solo la colaboración prestada a la Institución, sino su dedicación a nuestra ciudad. Unos años después, en 1928, el honor recaerá en otro portuense Elias Ahuja, también destacado filántropo. En 1955 lo serán D. Luis Caballero Noguera, alcalde de la Ciudad y Diputado Provincial y D. José María Pastor Moreno.
En 1927 se cumplía el centenario del nacimiento de un destacado portuense y muy relacionado con la Academia, el doctor Federico Rubio. Se organiza un acto al que asistieron D. José María Pemán, el doctor Alcina (Facultad de Medicina de Cádiz), D. José León de Carranza (Ayuntamiento de Cádiz), el doctor Royo (Facultad de Medicina de Sevilla), autoridades y mucho público.
Y no sólo se rendía homenaje a hombres ilustres; la Academia, en 1931 organiza un acto a la Vejez del marino, presta sus locales para un mitin del partido republicano-socialista, celebra los actos del III aniversario de la Proclamación de la República, y vive estos años convulsos de España sin dejar de ser lugar de encuentro de la cultura.
Los alumnos de la Academia de Bellas Artes en 1951.
- Pintura: “El niño del recovero”, de Juan Padilla.
- Literatura: “Trovero”, de José Luís Tejada.
- Música: “Feria del Puerto”, pasodoble del Maestro Escobar.
Salón de actos de la Academia. Exposición del Cincuentenario.
Desde 1952 a 1977, en unos muy difíciles años, la Academia se embarcó en la organización de la Cabalgata de Reyes Magos. Desde 1930 había colaborado con el Ayuntamiento construyendo una de las carrozas. Fueron años en los que el desfile alegraba a los más pequeños, y, después, se repartían obsequios en los centros asistenciales y entre las familias más necesitadas. Para conseguir todo esto se organizaban rifas, festivales musicales, taurinos, deportivos, teatrales, cualquier idea era buena para conseguir los medios necesarios para llevar ilusión a los menos favorecidos de la ciudad.
SS.MM. los Reyes Magos. 1952.
Con el paso de los años, los alumnos de la Academia comenzaron a destacar en muchos ámbitos, así, y, entre otros muchos, fueron alumnos de la Academia: Enrique Ochoa, Juan Lara, Manolo Prieto, Rafael Alberti, Javier Tejada, Francisco Hohenleitter, Juan Miguel y Pepe Sánchez, “Serny”; y por supuesto, gracias a la colaboración desinteresada de muchos profesores, entre los que destacamos al compositor Javier Caballero, los pintores Juan Lara y Juan Botaro, Virginia Hernández, Ricardo Alcón, Ramón Zarco, y tantos otros a los que la Academia debe su prestigio.
Entre conferenciantes e ilustres visitantes cabe destacar a D, Dionisio Pérez (Diputado a Cortes), D. Pío Baroja (escritor), D. Santiago Alba ( Ministro de Instrucción Pública), los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero (escritores), D. Miguel Villanueva( Ministro de Fomento), los Marqueses de Comillas, la actriz Rosario del Pino, D. Francisco Cambó ( entonces Diputado, después varias veces Ministro), S.A.S. la Infanta María Luisa de Orleans, D. José María Pemán (político y escritor), D. Miguel Primo de Rivera ( Presidente del Consejo de Ministros), los diputados señores Roma y Muñoz Martínez, D. Juan Gavala ( Director General de Minas), D. Juan Bohórquez, los condes de Bejar, D. Manuel Prieto (pintor y antiguo alumno), Sr. Ruiz Jiménez ( Ministro de Instrucción Pública), Sr. Rodríguez de Valcárcel ( Director General de Enseñanza Laboral, antiguo gobernador civil de la provincia y presidente de honor de la Academia), …
En estos años vuelve el Ayuntamiento a solicitar la participación de la Academia para conmemorar el aniversario de los 75 años de la construcción de la Plaza de Toros. El catálogo fue realizado por Juan Lara, realizándose la exposición en la sede de la Academia. Gran número de documentos y cartelería fueron expuestos y contemplados por el numeroso público que acudió.
La colección pictórica de la Academia se va agrandando poco a poco con una serie de donaciones que van engrosando los fondos, muy interesantes, de la Institución. En 1947 el pintor Juan Lara dona dos óleos; en 1949 fue Enrique Ochoa quien trae a su ciudad 14 lienzos que quedan depositados en la Academia.
«Cosmopolita», óleo sobre lienzo, 155 x 165 cm. Obra de Enrique Ochoa
El teatro fue siempre interés de la Institución. Desde los primeros años se acogieron a grupos de aficionados amantes de la escena. Se prepararon zarzuelas como Agua, azucarillos y aguardiente, o La canción del olvido, junto con adaptaciones teatrales del admirado portuense Don Pedro Muñoz Seca, del que se representan una gran parte de su repertorio: La venganza de don Mendo, El Rey Negro, El Verdugo de Sevilla, Un drama de Calderón, La Oca, La tela, La voz de su amo, …
También encontramos estrenos como la obra “El águila y el gorrión”, de Augusto Haupold Gay, un poeta también portuense.
El más estable de los grupos fue el llamado Grupo de Teatro de la Academia de Bellas Artes, contando entre sus directores a J. Luis Hernández, Rafael Tardío y Paco Teja.
Representación de La Venganza de Don Mendo. 1964.
Un inciso: 1956-1973. C/ Santo Domingo nº 29.
El 9 de abril de 1956 y después de las obras de adaptación se bendecía la nueva sede de la Academia situada en la calle Santo Domingo nº 29, donde se reanudarán las clases interrumpidas por las referidas obras. El edificio era bastante más pequeño, por lo que para los conciertos y exposiciones se seguía utilizando el patio de la anterior sede, ahora Instituto Laboral.
También la Academia se involucra en otras cuestiones que afectan al Puerto. En 1965 se tiene noticia de que el Ayuntamiento tiene previsto construir un edificio en el recinto de la plaza del Polvorista que destinaría a Casa Sindical. La Academia se posiciona inmediatamente en contra de destruir la plaza y eleva un escrito al Alcalde, además de hacer pública esta opinión en los medios de comunicación. Es evidente que tenía peso entre la sociedad portuense, ya que el Ayuntamiento dará marcha atrás con este proyecto.
Siguen manteniéndose las actividades docentes, las exposiciones a final de curso, los conciertos (uno o dos al año), las obras de teatro para patrocinar la cabalgata de Reyes Magos, concursos literarios y pictóricos, etc., aunque las instalaciones, el espacio, no es suficiente, y poco a poco el edificio comienza a deteriorarse.
En 1971, ante la precaria situación del edificio, el Ayuntamiento adquiere un nuevo inmueble para sede de la Academia. Situado en la plaza del Polvorista nº 3, no llegará nunca a utilizarse, pues poco tiempo después de su compra queda sin uso uno de los grandes palacio de El Puerto, el de la Marquesa de la Candia, en la calle doctor Palou (Pagador) nº 1, prácticamente en la plaza de la Iglesia, y el Ayuntamiento propone a los propietarios la permuta de los edificios.
A los miembros de la Junta Directiva les pareció muy oportuna la permuta, pues se lograban varios objetivos: primero, “conservar para la ciudad tan noble e importante edificio, evitar la demolición y consiguiente pérdida de la fachada, de tan acusados caracteres portuenses y que tanto ennoblece el conjunto arquitectónico de la Plaza de España donde está enclavada, y, para la Academia el poder establecerse en un edificio de noble arquitectura, magníficamente situado y con suficiente capacidad para el desarrollo de sus actividades artísticas-docentes”.
El palacio de la Marquesa de la Candia es un edificio del siglo XVIII de estilo barroco final. Está incluido en listado de inmuebles protegidos del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía. El edificio primitivo ocupaba los números 1 y 3 de la calle, pero hacia 1828 se segregan convirtiéndose en dos casas separadas. En 1920 es adquirida por D. Tomás Osborne y posteriormente heredada por su hija Elisa Osborne Vázquez, casada con Antonio Cólogan Zulueta, Marqués de la Candia.
De tres plantas, rematada la cornisa por pináculos, la característica más destacada de su decorada fachada es su balcón que la recorre de punta a punta, muy exento, muy diáfano y muy valiente. El interior gira entorno a un pequeño patio de esbeltas columnas que sostienen arcos en tres de sus lados quedando una parte ciega. Una escalera distinguida nos conduce a un piso noble muy luminoso con grandes salones de altísimos techos.
Sede actual de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia. Calle Pagador número 1.
Crisis y modernización, 1973. C/ Pagador nº 1.
Tras las obras de reforma y adaptación, en 1973 se traslada la sede de la Academia a su ubicación actual.
En 1975 se hizo un homenaje a Don Juan Lara, uno de los más destacados pintores surgidos de la Academia y se descubrió un mosaico con su nombre en la que sería desde ese momento el aula de pintura “JUAN LARA”.
Juan Lara Izquierdo, alumno, profesor y académico. Reconocido pintor portuense.
Por supuesto, continúan las actividades docentes, pero, una grave crisis económica hace que la Academia deje de organizar conciertos y todas aquellas actividades para las que se necesitaba aporte económico. Los problemas son tan agobiantes, que se plantea el cierre de la Academia el curso 1975-76. Sin embargo, y con muy poca actividad, la Academia sigue abierta estos años críticos, gracias a las exposiciones y conciertos de alumnos y las obras de teatro. Ni siquiera pudo seguir organizando la cabalgata de Reyes Magos que pasó a ser llevada directamente por el Ayuntamiento desde 1975.
A partir de 1981 vuelve la actividad: ese año d. Luis Suárez Ávila dio la lección inaugural del curso siendo el título de la misma “Francisco Lameyer, pintor, dibujante y grabador portuense”. En los actos conmemorativos de la festividad de Santa Cecilia, d. Juan Ignacio Varela, imparte una conferencia sobre “La Academia y su vinculación histórica al Puerto de Santa María”; en enero se ofreció un concierto de Orfeón Portuense; y en diciembre una exposición de 39 obras, óleos y acuarelas, del pintor y profesor de la Academia d. Luís Ortega. Parecía que la Academia recobraba su ímpetu de siempre.
Con el devenir del tiempo, la Academia se adecúa al momento.
Alumnos de dibujo del curso 1973-74.
Alumna de piano del curso 1982-83.
Ya muy arraigada en la sociedad portuense, se le veía no obstante, como escuela-taller. Le faltaba el concepto de lugar de encuentro del arte y la expresión. Así, se intenta que la Academia, además de ser lo que venía siendo, se convirtiera en espacio libre para pensadores, de dentro y fuera de El Puerto, y se consolidase como elemento fundamental en el desarrollo cultural de la ciudad.
A partir de 1984 la Academia impulsa la creación de un Cuerpo de Académicos, formado por personalidades de distintos ámbitos de las Artes y las Ciencias para, sin desatender las actividades docentes, conferir un carácter más académico a la institución. Fueron los primeros académicos, entre otros, Rafael Alberti, José Luis Tejada, Juan Lara, y a ellos le siguieron Joaquín Solís Muñoz-Seca, Enrique García Maiquez, Rafael Manzano, Alfonso Ussía, Javier Rubial, Luis Suárez, Alfonso Pérez Moreno, Javier Maldonado, Juan José Iglesias, José Luís Alonso de Santos, Vicente Crespo, Ángel Salvatierra, Carmen Garrido, Manuel González, Francisco González de Posada, Inmaculada Moreno, Antonio Leal, José Luis García Ruiz, Ma Ángeles Frende, Juan Gómez Fernández, Luís del Olmo, Hernán Cortés, entre otros. Es un grupo muy importante de grandes personalidades del mundo de la cultura, pero también de la medicina, la docencia universitaria, la tecnología, y, en resumen, del mundo de hoy.
El acto de la concesión a Rafael Alberti del título de Académico fue seguido por numeroso público.
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Toma de posesión como Académico correspondiente de don Hernán Cortés.
Toma de posesión de don Luis del Olmo.
En el capítulo de Socios de Honor, aceptaron tal distinción, entre otros, S.A.R. Don Juan de Borbón.
S.A.R. Don Juan de Borbón recibiendo el título de Socio de Honor.
Nuestro presente compagina la docencia con numerosas actividades, entre las que destacan los concursos de dibujo y pintura, con participación de artistas de toda España, la publicación de una revista cuatrimestral “Pliegos de la Academia” y otras obras de interés (sólo en los últimos años se han publicado más de 10 obras y casi medio centenar de catálogos de exposiciones).
Certamen Flores de Primavera. 107 obras presentadas. Julio 2007.
Y conciertos, representaciones teatrales, restauración de cuadros pertenecientes a la Basílica Menor de nuestra ciudad, exposición de belenes hispanoamericanos, homenajes, certamen provincial de bandas de música, y la celebración, desde hace veintidós años de un ciclo que llamamos “Martes de la Academia” de conferencias y conciertos que se desarrolla durante los meses de julio y agosto, y que es una de nuestras actividades más atractivas por la calidad de las personas que nos visitan.
Conferencia del ciclo “Martes del la Academia”. Julio 2006.
Conferencia de don Luis Goytisolo.
Conferencia de don José Luis Alonso de Santos.
Lectura continuada de El Quijote.
Entre el 22 de noviembre y el 8 de diciembre de 2003 la exposición del Centenario de la Academia, al que llamamos “Un siglo de actividad e Historia” reunió la documentación generada por la Institución, cuadros, fotografías y recuerdos de cien años de Historia de El Puerto de Santa María, que es la Historia de la Academia de las Bellas Artes Santa Cecilia.
Traslado de un cuadro de la Basílica Menor de El Puerto para su restauración.
La Academia se enfrenta hoy día al reto de la modernización y de la consolidación del Cuerpo de Académicos con la entrada constante de diversas personalidades del mundo científico, literario y artístico. La labor realizada por los académicos queda reflejada en los ciclos de conferencias, exposiciones y todo tipo de actuaciones relacionadas con las bellas artes.
Alumna en una clase de acuarela.
El grupo de teatro de la Academia representando “Una de pestiños”.
Acuarela. Obra perteneciente a los fondos de la Academia.
Queda, pues, pendiente el paso para su reconocimiento oficial por las instituciones académicas regionales y nacionales para ver culminados unos años de trabajo y de esfuerzo por la cultura y la difusión de la misma. En palabras de nuestro actual presidente, don Luis Garrido Quijano “queremos que la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia desborde cultura por la ciudad”.
Toma de posesión del último académico, Ilmo. Sr. Sánchez-Saus acompañado por el cuerpo de académicos y el presidente de la Academia don Luis Garrido Quijano.


































